Un calendario para los dos
Con los festivos y las vacaciones del cole de vuestra comunidad, para que el puente de diciembre no pille a nadie por sorpresa.
Dónde duermen, quién recoge y qué se ha pagado, en un sitio que los dos veis igual. Menos mensajes y muchos menos «¿pero no te lo había dicho?».
Con los festivos y las vacaciones del cole de vuestra comunidad, para que el puente de diciembre no pille a nadie por sorpresa.
Quién recoge, a qué hora y dónde. Y cuando ya están contigo, la otra casa lo sabe sin tener que preguntar.
Cada gasto con su ticket y la cuenta siempre a la vista. Nadie tiene que llevar la libreta de deudas en la cabeza.
Los cambios llegan juntos, una vez al día, y nada cuenta hasta que los dos decís que sí. Adiós al mensaje de las once de la noche.
A qué hora, dónde y qué va en la mochila. Cuando ya están contigo, lo marcas y la otra casa se queda tranquila al momento.
Los días contigo, en tu color; los de la otra casa, en el suyo. Toca un día y ves lo que trae: un cumpleaños, inglés, el dentista. Saber qué viene da tranquilidad, a ellos y a vosotros.
Cómo son sus semanas, dónde cambian de casa y qué actividades tienen. Se hace en lo que se enfría un café.
Le llega como propuesta, no como hecho consumado: nada cuenta hasta que dice que sí.
¿Hay que mover un día? Lo propones, ves cómo quedaría la semana y la otra persona responde con calma, sin tener que hacerlo en el momento.
Nada de avisos sueltos a cualquier hora. Lo que cambia durante el día os llega junto, a la hora que elijáis, y da tiempo a pensar antes de contestar. Si los dos lo preferís, al momento.
Cada uno apunta lo que paga, con su ticket o una captura. Solo cuenta cuando el otro está de acuerdo, y la cuenta sale sola.
5,75 €de Alex a ti
Has pagado131,50 €
Alex ha pagado120 €
Estáis a la par
Lo acordado hasta hoy queda saldado, para los dos.¿Este año Nochebuena con quién?
Las fiestas, repartidas antes de que llegue el turrón.
El cambio de casa es el peor momento de la semana.
Hora, sitio y mochila, claros de antemano. Menos nervios en la puerta.
No quiero que mis hijos hagan de mensajeros.
Los recados no viajan en la mochila.
Domingo, 23:40: «¿Te importa quedártelos mañana?»
Los cambios se piden con margen y llegan juntos, a la hora que elegís. Y se contestan con calma, no a medianoche.
La app habla de dónde están y qué necesitan, nunca de quién tiene razón.
No hay «leído», ni «en línea», ni «escribiendo…». Cada uno contesta cuando puede.
Cada uno con su cuenta. Pague quien pague, nadie tiene más control.
Nombres o apodos y un correo para tu cuenta. Las fotos de los niños se quedan en tu móvil.
Nada escribe por ti ni opina de lo que escribes. Y nada vuestro acaba en servicios de inteligencia artificial.
Con los festivos y el calendario escolar de cada comunidad, del puente de diciembre a la Semana Blanca.
Puedes usar EntreLosDos solo para ti: tu calendario, tus recogidas y tus recordatorios. Si algún día se une, lo que hayas apuntado le llegará como propuesta.
No. No hay «leído», ni «en línea», ni «escribiendo…». Lo que haces en la app es cosa tuya.
No, y es a propósito. Para conversar ya tenéis el teléfono; aquí se organiza lo práctico, con calma. Si los dos queréis recibir los cambios al momento, se puede activar.
Que todo sigue como estaba: nada cambia sin un sí. La propuesta tiene un plazo para responder y, si pasa, se queda en nada.
Sí: semanas alternas, 2-2-5-5, fines de semana alternos… y si lo vuestro no tiene nombre, lo pintáis día a día.
Ahora la estamos probando con las primeras familias. Cuando salga, será una suscripción por familia, no por persona: la puede pagar cualquiera de los dos y no le da más control a nadie.
No sustituye vuestro convenio ni una resolución judicial, y no certifica nada. Lo que escribáis puede acabar ante un juzgado, como cualquier mensaje. Un buen criterio: escribe como si algún día lo fueran a leer tus hijos.
Si una resolución judicial prohíbe la comunicación entre vosotros, no uses EntreLosDos para invitar a la otra persona ni para proponerle cambios: el contacto por aplicaciones puede contar como comunicación. Consulta antes con tu abogado o abogada. Si estás en peligro, llama al 112. El 016 atiende a víctimas de violencia de género a cualquier hora; la llamada no sale en la factura, pero sí en el registro de llamadas del móvil.
Próximamente
Estamos probándola con las primeras familias. Si quieres, te escribimos el día que salga.
Avísame cuando salga